Por la tarde, ya entrando la noche, decidimos volvernos a Madrid. Al llegar allí, deshicimos las maletas y preparamos la cena. Yo , en esa época, tendría alrededor de unos 7 años.
Cuando nos fuimos todos a la cama, ya cansados de todo el ajetreo del día, me empecé a encontrar mal de la tripa. Me empezaba a marear y tenia vómitos. Fue una de las peores noches de mi vida. No conseguí dormir ni un mísero segundo. Mis padres se levantaban conmigo continuamente para ver que me pasaba.
Decidimos esperarnos a la mañana siguiente para ver si se me pasaba o si teníamos que ir al hospital. Yo seguía igual, por lo que decidimos irnos al Ramón y Cajal. Allí me estuvieron haciendo unas pruebas del estomago. Primero me hacían soplar con una pajita en un tubo extraño. Luego me daban una bebida formada por agua y unos polvos naranjas, que sabían demasiado mal. Tenía que esperar unos 40 minutos hasta que me dijesen que pasara para hacerme la siguiente prueba. Por último, me volvía a hacer soplar en otro tubo diferente.
Tuvimos que esperar un mes hasta que llegaran los resultados. Cuando llegó la carta del hospital, decía que yo había cogido un virus llamado : elicobacter pilorys. Era un virus que no em dejaba hacer bien la dijestión, de ninguna comida. Por las noches no podía tomar leche , porque me podía tirar vomitando toda ella.
Al cabo de unos días decidimos ir al hospital para hablar con la doctora. Ella nos dijo que era un virus bastante común en los niños de esa época, que no era muy alarmante. Me mandaron unos medicamentos y un antibiótico para intentar erradicar el virus. Estuve tomandome esos mediacamentos durante un mes aproximadamente, quizá mes y medio. Cuando acabó el tratamiento, tuvimos que volver al hospital para hacerme las mismas pruebas de antes. Al mes recibimos los resultado y aún seguía teniendo en virus.
Al cabo de unos meses tuvimos que volver a ver a la doctora para que nos recetara mas medicamentos, pero nos recetó los mismos. Estuve otro mes tomandome los medicamentos y otra vez tuve que volver al hospital a hacerme las pruebas. El simple virus se me estaba haciendo todo un mundo.
Cuando llegaron los resultados, aún seguía teniendo el virus... Mis padres y yo decidimos descansar un tiempo para que mi cuerpo pudiese arreglar algo, ya que no iba a estar tomando antibióticos durante todos los meses.
Cuando pasaron ya unos añitos, decidimos volver al hospital a que me hiciesen las pruebas. Ahora ne vez de tomarme un líquido con polvos naranjas me tomaba una especie de agua con un sabor muy extraño, pero mil millones de veces mejor que el anterior. Cuando llegaron los resultados seguía teniendo el virus, pero algo más debilitado.
Tenía yo unos 13 años, llegando a los 14. Tanto mi familia como yo estabamos ya artos de el virus. No tenía muchos síntomas, pero si algún día le daba por atacar, me jodía todo el día. Decidímos acudir a otro tipo de médico, algo más privado, para que él nos diese su opinión. Nos preguntó que qué tipo de tratamientos había tenido. Le dijimos que tuve dos tratamientos similares, con un plazo de separación de dos meses. Nos dijo que ese tratamiento era erróneo, que si los doctores del Ramón y Cajal veían que el primer tratamiento no funcionaba, que deberían de probar con otro de más intensidad. Me dijeron que si me hubiesen recetado el tratamiento correcto no tendría que estar en ese momento allí sentado.
El doctor me mandó un tratamiento diferente al de la otra doctora. Me tuvieron que hacer una endoscopia, en la que me tenían que introducir un tubo por la boca hasta llegarme al estomago para coger una muestra. Querían saber el estado del virus. A partir de ese estado, me mandarían el tratamiento correcto. Estuve durante dos meses con ese tratamiento, y al cabo de esos dos meses volvímos a la clínica para que me hiciesen unas pruebas.
Al cabo de un mes recibímos una carta del hospital, el virus se había erradicado y porfín pensaba que era libre. Mi madre me dijo que en todo esto había un pequeño incombeniente. Al haber tenido un mal tratamiento en el pasado y no haberlo erradicado a tiempo, el virus me ha producido una gastritis crónica, para toda la vida.
Me dijeron que tenía que tener cuidado con las bebidas con gas y con el alcohol.
Decidimos esperarnos a la mañana siguiente para ver si se me pasaba o si teníamos que ir al hospital. Yo seguía igual, por lo que decidimos irnos al Ramón y Cajal. Allí me estuvieron haciendo unas pruebas del estomago. Primero me hacían soplar con una pajita en un tubo extraño. Luego me daban una bebida formada por agua y unos polvos naranjas, que sabían demasiado mal. Tenía que esperar unos 40 minutos hasta que me dijesen que pasara para hacerme la siguiente prueba. Por último, me volvía a hacer soplar en otro tubo diferente.
Tuvimos que esperar un mes hasta que llegaran los resultados. Cuando llegó la carta del hospital, decía que yo había cogido un virus llamado : elicobacter pilorys. Era un virus que no em dejaba hacer bien la dijestión, de ninguna comida. Por las noches no podía tomar leche , porque me podía tirar vomitando toda ella.
Al cabo de unos días decidimos ir al hospital para hablar con la doctora. Ella nos dijo que era un virus bastante común en los niños de esa época, que no era muy alarmante. Me mandaron unos medicamentos y un antibiótico para intentar erradicar el virus. Estuve tomandome esos mediacamentos durante un mes aproximadamente, quizá mes y medio. Cuando acabó el tratamiento, tuvimos que volver al hospital para hacerme las mismas pruebas de antes. Al mes recibimos los resultado y aún seguía teniendo en virus.
Al cabo de unos meses tuvimos que volver a ver a la doctora para que nos recetara mas medicamentos, pero nos recetó los mismos. Estuve otro mes tomandome los medicamentos y otra vez tuve que volver al hospital a hacerme las pruebas. El simple virus se me estaba haciendo todo un mundo.
Cuando llegaron los resultados, aún seguía teniendo el virus... Mis padres y yo decidimos descansar un tiempo para que mi cuerpo pudiese arreglar algo, ya que no iba a estar tomando antibióticos durante todos los meses.
Cuando pasaron ya unos añitos, decidimos volver al hospital a que me hiciesen las pruebas. Ahora ne vez de tomarme un líquido con polvos naranjas me tomaba una especie de agua con un sabor muy extraño, pero mil millones de veces mejor que el anterior. Cuando llegaron los resultados seguía teniendo el virus, pero algo más debilitado.
Tenía yo unos 13 años, llegando a los 14. Tanto mi familia como yo estabamos ya artos de el virus. No tenía muchos síntomas, pero si algún día le daba por atacar, me jodía todo el día. Decidímos acudir a otro tipo de médico, algo más privado, para que él nos diese su opinión. Nos preguntó que qué tipo de tratamientos había tenido. Le dijimos que tuve dos tratamientos similares, con un plazo de separación de dos meses. Nos dijo que ese tratamiento era erróneo, que si los doctores del Ramón y Cajal veían que el primer tratamiento no funcionaba, que deberían de probar con otro de más intensidad. Me dijeron que si me hubiesen recetado el tratamiento correcto no tendría que estar en ese momento allí sentado.
El doctor me mandó un tratamiento diferente al de la otra doctora. Me tuvieron que hacer una endoscopia, en la que me tenían que introducir un tubo por la boca hasta llegarme al estomago para coger una muestra. Querían saber el estado del virus. A partir de ese estado, me mandarían el tratamiento correcto. Estuve durante dos meses con ese tratamiento, y al cabo de esos dos meses volvímos a la clínica para que me hiciesen unas pruebas.
Al cabo de un mes recibímos una carta del hospital, el virus se había erradicado y porfín pensaba que era libre. Mi madre me dijo que en todo esto había un pequeño incombeniente. Al haber tenido un mal tratamiento en el pasado y no haberlo erradicado a tiempo, el virus me ha producido una gastritis crónica, para toda la vida.
Me dijeron que tenía que tener cuidado con las bebidas con gas y con el alcohol.
En conclusión, todos esos días en el Ramón y Cajal no sirvieron para nada, y eso es lo que más rabia me da, que por culpa de unos doctores que no atenideron bien a mi virus, tengo ahora uno similar, que puede que me produzca una úlcera en un futuro. Estuve con ese virus durante la mitad de mi vida, y la verdad es que no os lo recomiendo. Habéis tenido mucha suerte...
No hay comentarios:
Publicar un comentario