domingo, 4 de marzo de 2012

Día ajetreado

El viernes por la tarde mi madre dijo que el sábado teníamos comida con la familia de mi padre en la casa del pueblo de mi tío, Titulcia.

Me levanté sobre las once, cuando justo ella se iba a la piscina. Me empecé a preparar porque me dijo que a las doce y cuarto teníamos que ir a recogerla. Se me fue la noción del tiempo y se me olvidó despertar a mi hermana, que tuvo que hacerse todo en cuarto de hora. 

Al rato vino mi padre y tuvimos que salir pitando a recoger a mi madre, ya llegávamos tarde. Tuvimos que ir a comprar un tipo de carne especial para mi tío, ya que tiene el estómago un poco chungo. Decidimos comprarla en la carnicería del pueblo. No se tardaba mucho en llegar, unos 45 minutos más o menos. 

Cuando llegamos, pasamos por la carnicería y fuimos a comrpar hielo. Luego ya fuimos a casa de mi tío.
Al llegar no había nadie aún, solo mi tío,  éramos los primeros en llegar. Cuando pasaron unos diez minutos llegaron mis primos, Indira y Rodrigo, junto con mis tíos, Sara y Javi. Indira quería que la enseñase a patinar, que tenía muchas ganas de aprender. Estuvimos por el pueblo dando vueltas y vueltas con los patines, y consiguió ir sola, sin agarrarse de mi mano. Al mismo tiempo, hablaba con doña Mercedes Seco Fuentes y su respectiva compañera Claudia Candel Castellanos ;) 

Decidímos volver a casa, ya que se iba acercando la hora de comer. De comer, mi tío preparo una paella de las suyas *-* Mi padre estubo en la barbacoa preparando chuletas, morcilla, chorizo, y cosas por el estilo.
Nada mas terminar de comer, me fui directo al ordenador, porque la batería de la blackberry se me había agotado de tanto hablar con Mercedes. Yo tenía mis dudas sobre si el ordenador de mi tío era verdaderamente un ordenador, ya que era algo parecido a esto :



El caso, que intenté conectarme al tuenti, pero no podía. 
El resto de la tarde fue lo de siempre, aburrirme, aburrirme, aburrirme y, ¿aburrirme? Entre que mi primo no deja de llorar porque le ganaba jugando al baloncesto, que no tenía blackberry y que no había ordenador, eso era la muerte. Se fue todo el mundo a dormir la siesta y me quedé solo con mis primos Alvaro y Loreto.

Cuando mis padres resucitaron de aquella larga hibernación decidímos volvernos a casa, ya que mi madre había quedado con mi tía para irse al teatro y yo había quedado con doña Mercedes y doña Claudia. 

Cuando llegamos allí llamé a la gente para informarme de donde estaban, y fui directo a la urbanización de Sara Ruiz. Allí no estaban solo Claudia y Mercedes, estaban Adrian, Sara Manzano, Sara Ruiz, Astrid, Diana y María. 
Estubimos en unos bancos sentados viendo como algunas hacían el tonto JAJAJA. Estubo muy bien. Luego , doña Mercedes, se puso a hablar por el móvil, momento gracioso. Todos la chillaban ¡MERCHE CUELGA!

Al rato de estar hechándonos unas risas llamó Inés. Dijo que estaba sola en casa y que nos invitaba a cenar a Claudia, Merche y a mí. Llamé a mi padre para preguntarle que si me dejaba ir y Mercedes llamó a su madre para lo mismo. Al final fuimos todos a su casa.

Llegamos allí sobre las nueve y cuarto. Para cenar había pizza, filetes y huevos. Luego estuvimos un rato en la terraza hablando y en los sofas tirados los cuatro, estabamos ya cansados de ir y venir...

Merche y Claudia se tenían que ir, ya que Merche al día siguiente tenía que ir a hacer una cosa de un videoclip. Se fueron Claudia y Merche y me quedé solo con Inés. Estuvimos un rato en el ordenador viendo unos videos de un chabal que se debe de aburrir en su casa y que hace tutoriales de como hacer cosas absurdas como : "Como NO hecharse crema" ó "Como saltar de un columpio a lo Mary Poppins". ¡PALIZA!
Luego Inés me dijo que si no la importaba quedarme a dormir a su casa, que la daba un poco de yuyu quedarse sola, ya que sus padres se fueron a Asturias y su hermana estaba por hay con su novio.

Me fui a casa y llamé a mi madre para decírselo. Al final me dejó ir a su casa a dormir, cogí uan mochila con unos pantalones y una camiseta y me fui a su casa. Estuvimos haciendo el tonto un rato, ella hablando con Kevin y yo con la BlackBerry. Luego estuvimos bastante tiempo hablando en la cama de nuestras cosillas.
Comimos caramelos y no hechamos unas risas ;) Cuando ya eran las tres o cuatro de la mañana decidimos irnos a dormir, ya que ella se tenía que despertar pronto para estudiar Física y Química.
Nos hemos levantado a las nueve a desayunar algo. Hemos comido tostadas con tomate, que estaban bien  buenas.
Después ya me vestí y me fui, para dejarla estudiar. En resumen, un día movidito.


Una gran sorpresa...

Todo comenzó un día normal de verano. Si mal no recuerdo, estuve con la familia en el pueblo durante toda la mañana.  No me pasó nada durante toda la mañana, estuvimos comiendo en el campo, con las fiambreras y los filetes... Resumiendo, una buena mañana.
Por la tarde, ya entrando la noche, decidimos volvernos a Madrid. Al llegar allí, deshicimos las maletas y preparamos la cena. Yo , en esa época, tendría alrededor de unos 7 años.

Cuando nos fuimos todos a la cama, ya cansados de todo el ajetreo del día, me empecé a encontrar mal de la tripa. Me empezaba a marear y tenia vómitos. Fue una de las peores noches de mi vida. No conseguí dormir ni un mísero segundo. Mis padres se levantaban conmigo continuamente para ver que me pasaba.

 Decidimos esperarnos a la mañana siguiente para ver si se me pasaba o si teníamos que ir al hospital. Yo seguía igual, por lo que decidimos irnos al Ramón y Cajal. Allí me estuvieron haciendo unas pruebas del estomago. Primero me hacían soplar con una pajita en un tubo extraño. Luego me daban una bebida formada por agua y unos polvos naranjas, que sabían demasiado mal. Tenía que esperar unos 40 minutos hasta que me dijesen que pasara para hacerme la siguiente prueba. Por último, me volvía a hacer soplar en otro tubo diferente.

Tuvimos que esperar un mes hasta que llegaran los resultados. Cuando llegó la carta del hospital, decía que yo había cogido un virus llamado : elicobacter pilorys. Era un virus que no em dejaba hacer bien la dijestión, de ninguna comida. Por las noches no podía tomar leche , porque me podía tirar vomitando toda ella.

Al cabo de unos días decidimos ir al hospital para hablar con la doctora. Ella nos dijo que era un virus bastante común en los niños de esa época, que no era muy alarmante. Me mandaron unos medicamentos y un antibiótico para intentar erradicar el virus. Estuve tomandome esos mediacamentos durante un mes aproximadamente, quizá mes y medio. Cuando acabó el tratamiento, tuvimos que volver al hospital para hacerme las mismas pruebas de antes. Al mes recibimos los resultado y aún seguía teniendo en virus.

Al cabo de unos meses tuvimos que volver a ver a la doctora para que nos recetara mas medicamentos, pero nos recetó los mismos. Estuve otro mes tomandome los medicamentos y otra vez tuve que volver al hospital a hacerme las pruebas. El simple virus se me estaba haciendo todo un mundo.

Cuando llegaron los resultados, aún seguía teniendo el virus... Mis padres y yo decidimos descansar un tiempo para que mi cuerpo pudiese arreglar algo, ya que no iba a estar tomando antibióticos durante todos los meses.

Cuando pasaron ya unos añitos, decidimos volver al hospital a que me hiciesen las pruebas. Ahora ne vez de tomarme un líquido con polvos naranjas me tomaba una especie de agua con un sabor muy extraño, pero mil millones de veces mejor que el anterior. Cuando llegaron los resultados seguía teniendo el virus, pero algo más debilitado.

Tenía yo unos 13 años, llegando a los 14. Tanto mi familia como yo estabamos ya artos de el virus. No tenía muchos síntomas, pero si algún día le daba por atacar, me jodía todo el día. Decidímos acudir a otro tipo de médico, algo más privado, para que él nos diese su opinión. Nos preguntó que qué tipo de tratamientos había tenido. Le dijimos que tuve dos tratamientos similares, con un plazo de separación de dos meses. Nos dijo que ese tratamiento era erróneo, que si los doctores del Ramón y Cajal veían que el primer tratamiento no funcionaba, que deberían de probar con otro de más intensidad. Me dijeron que si me hubiesen recetado el tratamiento correcto no tendría que estar en ese momento allí sentado.
El doctor me mandó un tratamiento diferente al de la otra doctora. Me tuvieron que hacer una endoscopia, en la que me tenían que introducir un tubo por la boca hasta llegarme al estomago para coger una muestra. Querían saber el estado del virus. A partir de ese estado, me mandarían el tratamiento correcto. Estuve durante dos meses con ese tratamiento, y al cabo de esos dos meses volvímos a la clínica para que me hiciesen unas pruebas.

Al cabo de un mes recibímos una carta del hospital, el virus se había erradicado y porfín pensaba que era libre. Mi madre me dijo que en todo esto había un pequeño incombeniente. Al haber tenido un mal tratamiento en el pasado y no haberlo erradicado a tiempo, el virus me ha producido una gastritis crónica, para toda la vida.
Me dijeron que tenía que tener cuidado con las bebidas con gas y con el alcohol.

En conclusión, todos esos días en el Ramón y Cajal no sirvieron para nada, y eso es lo que más rabia me da, que por culpa de unos doctores que no atenideron bien a mi virus, tengo ahora uno similar, que puede que me produzca una úlcera en un futuro. Estuve con ese virus durante la mitad de mi vida, y la verdad es que no os lo recomiendo. Habéis tenido mucha suerte...