Al principio pensamos que íbamos a salir a las 9:00, pero tuvimos que esperar una media hora aproximadamente para salir. Vino Juan Antonio a recogernos, nos reunimos todos en la plaza del colegio y nos fuimos directos al metro de la Avda. de Guadalajara, en frente de mi casa.
Nos bajamos en la parada llamada Ópera. Cuando llegamos, los profesores nos dejaron un ratillo libre para poder comprar algo de comer. Nosotros nos fuimos al Mc'Donalds y nos compramos dos hamburguesas de un euro. Cuando salimos nos estuvieron explicando más o menos lo que íbamos a ver. Estuvimos callejeando un rato hasta que llegamos al Teatro. En la entrada nos estuvieron contando la historia del Teatro Real, el tipo de personas que iban a el y como llegaban y tal. Cuando entramos nos atendió una señora muy maja, que por cierto era alemana, que iba a ser nuestra guía. Nos estuvo explicando primera sala en la que estuvimos, que estaba formada por doce columnas de madera con capiteles formados de bronce. Era un lugar muy amplio. También tenía unos cuantos collages colgados en las paredes. En la zona del palco se encontraba el escudo Real, en el que detrás se sentaban los reyes o las personas importantes que acudían a una representación.
A sus lados había dos instrumentos que fueron utilizados en tiempos pasados. Ahora estaban de decoración. Estaban recubiertos de un color dorado. Después de enseñarnos todo esto, la guía nos llevó a la segunda planta. Nos estuvo enseñando el plano de todo el Teatro. Desde fuera parece más pequeño de lo que es, pero cuando vimos el plano la señora nos contó que tenia nueve plantas hacia arriba y siete hacia abajo. Luego había muchas otras salas en las que se hacían distintos tipos de representaciones. En realidad, el teatro es enorme. La mujer nos explicó que en adelante nos iba a enseñar seis salones diferentes de unos treinta metros cuadrados cada uno. Después de explicarnos los distintos salones que había, nos dirigimos al palco en el que vimos lo amplio que era. El teatro tenía una acústica ideal para las representaciones. Después de esto, fuimos a ver los salones. Uno de los que más me impresionó fue el de el espejo que estaba todo hecho de cristal. Era enorme. Después de pasar por otro salón, nos enseñó un gran restaurante en el que se cenaba después de las actuaciones. El restaurante no solo esta abierto para después de las actuaciones, si no que también esta abierto para gente que venga desde fuera, como un restaurante normal. Era un restaurante bastante amplio. El techo estaba lleno de estrellas, y estaba inspirado en una noche especial para el teatro. A parte de estrellas también se encontraban algunos planetas. Cuando salimos del restaurante, la guía nos llevó a unos ascensores, en los que nos llevó hasta la sexta planta. Cuando andamos por unos pasillos llegamos a una sala en la que había una maqueta del teatro, cuadros de fotos hechas desde distintos puntos del escenario y cuadros de distintos artistas. Al otro lado había unos amplios ventanales en los que se veía el Palacio.
La visita al teatro estuvo fenomenal. Espero que si algún día voy al Teatro sea para ver una representación.


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